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La turuta del Titanic

Siete mil carlistas en el ejército de la Confederación Americana

Siete mil carlistas en el ejército de la Confederación Americana

Curiosidad procedente de "El Manifiesto". Quien se interese, pinche y siga la pista.

http://www.elmanifiesto.com/articulos.asp?idarticulo=338

El Pulpo

Pues a lo mejor la transición no fue tan buena, oiga. J.J. Esparza

Pues a lo mejor la transición no fue tan buena, oiga.   J.J. Esparza

He leído en "El Manifiesto" este papel de José-Javier Esparza, y me ha gustado tanto que quiero compartirlo con vosotros.

 El Pulpo 

 

Ha nacido la generación aguafiestas

¿Y no hay algo como sentimental y nostálgico en esta perpetua añoranza de los tiempos de la Transición, en esta evocación sensiblera y emotiva de "aquellos maravillosos años"? El país entero se ha volcado en la conmemoración del trigésimo aniversario de las elecciones de 1977. A falta de contenidos políticos, lo que hemos visto es cómo los cincuentones y sesentones entonan el "éramos tan jóvenes". Un buen momento para pisar unos cuantos callos. La transición fue lo que fue, pero hoy estamos donde estamos. Y buena parte de la culpa la tiene, precisamente, aquella transición.  

Sí, claro, siempre es mejor votar que no poder hacerlo, siempre es mejor tener la posibilidad de manifestarte que pelearte con los guardias, siempre es mejor poder escribir con un cierto grado de libertad -aunque sea arriesgándote al silencio- que no poder escribir en absoluto. Pero no se trata de eso. Ya no. Han pasado treinta años desde aquellas elecciones del 77 que tanto emocionan hoy a la "España Cuéntame". Treinta años son muchísimos. Y en todo ese periodo, la acumulación de las cosas que han funcionado mal (o no han funcionado de ninguna manera) ha alcanzado dimensiones extraordinarias. Tanto, que ha bastado que un irresponsable eche un petardo en la pista para que todo el sistema se hunda en un mar de confusión.                                   

La transición tabú

Un rasgo característico de la España de la transición ha sido el silencio; el silencio sobre todo aquello que no había que tocar para no "comprometer". A lo largo de todo este tiempo ha habido una especie de "efecto tabú" sobre los fundamentos de la transición, una especie de papanatismo seudorreligioso que vetaba poner en cuestión sus principios so riesgo de ex comunión pública. Ese tabú tenía por objeto proteger al sistema, ponerlo al abrigo de críticas "involucionistas", pero el resultado ha terminado siendo letal para el propio sistema.

No se podía proponer la reforma de la Constitución para no "fragilizarla", pero el resultado ha sido que hoy estamos asistiendo a un proceso de alteración constitucional por la vía de los hechos, a través de la reforma de los estatutos de autonomía, sin que las instituciones del Estado estén en condiciones de detenerla. 

No se podía hablar de la función moderadora del Rey para no "desestabilizar" la jefatura del Estado, pero el resultado es que hoy el Estado carece de otra dirección que no sea el capricho de la mayoría gubernamental.

No se podía reprobar la hegemonía nacionalista en Cataluña y el País Vasco para no fomentar tensiones en el Estado de las Autonomías, pero el resultado es que hoy el Estado de las Autonomías va camino de convertirse en una suerte de neocaciquismo confederal bajo las tensiones creadas por los partidos nacionalistas. 

No se podía criticar la ley electoral porque eso ponía en riesgo la democracia, pero el resultado es que hoy quienes deciden las mayorías en las Cortes son los pequeños grupos -especialmente, los nacionalistas periféricos- y media España está gobernada por coaliciones de partidos perdedores; situaciones ambas muy poco democráticas.

No se podía poner en cuestión la injerencia de los partidos políticos en todos los terrenos de la vida pública, desde la Justicia a los canales públicos de televisión, porque eso sería debilitar la base de la representación ciudadana, pero el resultado es que los partidos han terminado ocupando todo el campo, en perjuicio de unos ciudadanos que cada vez se sienten menos representados. 

Podríamos multiplicar por cien los ejemplos de cosas que no se han podido decir porque eran "malas" para la democracia. El resultado de ese silencio forzoso ha sido, en todos los casos, la implantación de una democracia menor, de segundo rango, una "mala" democracia.

El verdadero espíritu de la transición 

La transición se construyó sobre unos pactos de supervivencia que a la larga han tenido, sobre todo, dos beneficiarios: la Corona y los nacionalismos periféricos. La Corona fue un empeño personal de Francisco Franco, que nunca pensó en otra cosa que en devolver la monarquía a España después de un periodo de estabilización económica y social. En la mentalidad del general, puede entenderse. Y la Corona, por su parte, nunca pensó en otra cosa que en evitar el destino que padeció en el pasado: la derrota y el destierro. Para evitar nuevas derrotas y nuevos destierros, la Corona creyó que por encima de todo debía ganarse a sus enemigos históricos: la izquierda y los separatismos. La fidelidad del franquismo sociológico se daba por supuesta; eran los otros los que debían ser integrados en el sistema. Y a lograr el milagro se emplearon las estructuras del Estado, es decir, el sistema de poder que había legado Franco.

Hablemos un poco de esas estructuras, de ese gran aparato que Franco -o, más bien, el franquismo- dejó en herencia. Es altamente improbable que Franco pensara seriamente en perpetuar su sistema. Quienes proyectaron un Estado de leyes fundamentales capaz de sobrevivir al dictador, como aquella arquitectura ideada por López Rodó y Fernández de la Mora, se encontraron con que el propio sistema no hizo el menor esfuerzo por darle vida. Nunca funcionó eficazmente, por ejemplo, el método de la democracia orgánica. Inversamente, lo que se desarrollaba era una estructura estatal que parecía persuadida de poder combinar las típicas libertades burguesas, en régimen controlado, con la verticalidad de un sistema autoritario. En la base de esa estructura crecía un ancho aparato de burócratas del poder nominalmente adscritos al Movimiento Nacional pero en realidad ajenos a toda ideología falangista: los "azules", que es como se llamaba a Suárez, Martín Villa, Rosón, etc. Cuando ETA -sola o en compañía de otros- mató a la única persona capaz de prolongar el Estado del 18 de julio, que era el almirante Carrero Blanco, la reacción del régimen no fue sino la de un enroque sobre lo peor de sí mismo: Arias Navarro y el búnker del franquismo, esto es, un círculo que no tenía un proyecto de Estado, sino tan sólo un proyecto de poder. Desbancar al búnker era fácil con una sola condición: que pudiera operarse un relevo inmediato por una nueva elite de poder nacida del propio franquismo. Esos fueron los "azules". 

Los azules no tuvieran nunca un proyecto de Estado; lo suyo también era el proyecto de poder. Pero fueron capaces, eso sí, de alumbrar un "proyecto de sistema". Ese sistema fue el que se edificó al compás de la transición: un sistema que entroncaría con la legitimidad anterior, pues sería monárquico, y que gustaría a los poderes internacionales, pues sería democrático. La Corona, los azules y los poderes internacionales conforman el núcleo básico de la transición. Un núcleo inicialmente muy denso, pues era emanación directa del franquismo, esto es, de un poder en presencia. Pero cuya función iba a consistir en abrirse, en perder densidad para integrar a aquellas fuerzas que, según se temía entonces, podían hacer saltar el proyecto. Esas fuerzas eran la izquierda y los separatistas.

Todo el sistema de consenso que nace de aquellos años, en realidad meses, puede definirse como un reparto de poder; si no formal, sí desde luego en la práctica de los hechos. A la derecha que provenía del franquismo se le respetó su poder económico, que aún tardaría unos años en extenderse a una nueva elite de ricos de izquierda (pero, en general, hijos de franquistas a su vez). A la izquierda, súbitamente multiplicada con la aparición de una joven izquierda autóctona, se le entregó descaradamente la cultura, la educación, buen número de medios de comunicación, en definitiva, la formación de las conciencias. A los nacionalistas periféricos, por su parte, se les concedió de hecho la hegemonía perpetua en sus territorios. La Constitución sancionó el reparto en una operación que teóricamente cerraba el proceso, pero que, en realidad, lo dejaba abierto, para que cada una de las fuerzas en presencia jugara su propio juego. 

Es posible pensar que en aquellos años no había mejor forma de garantizar un sistema democrático estable. Aceptémoslo como reflexión piadosa. En todo caso, hoy no estamos ya en aquellos años. Hoy España es completamente diferente. En consecuencia, no tiene sentido prolongar una arquitectura del poder que ya no lleva a ningún sitio sino a la disolución, que es lo que estamos viviendo hoy.

Hoy hemos visto que todos quieren ser herederos de "aquellos maravillosos años". Es una forma como cualquier otra de cerrar los ojos ante lo que tenemos delante. Pero seguramente hay otra España que lo que quiere es algo distinto: fabricar sus propios años maravillosos, que no estarán en el pasado, sino en el presente y en el futuro.

sobre escuela social

JR: Muy bien lo de Junquera, pero mejor lo recibes tú y lo cuelgas tú. 

Ayer hablé con Mata del tema por si tuviera algo que aportar.

Estoy transcribiendo carta del Cazorleño. No sé si por deformación de poner los ojos en manuscritos o por qué, pero me parece una muy buena pieza.

Puas. 12.06.07 

Acerca del libro sobre el FES

RECOGIENDO  LAS   ANTIGUAS QUEJAS DE JUNQUERA ( OLVIDOS, HUECOS, FALTA  DE PRIMERAS ETAPAS....) HE HABLADO CON LUIS  JUNQUERA AYER. LE HE PEDIDO UNOS FOLIOS ACERCA DE LA ESCUELA SOCIAL. EN PRINCIPIO NO SE HA NEGADO, Y  LE HE DICHO QUE ME LLAME  O ME MANDE ALGO  POR CORREO DENTRO DE DOS SEMANAS. ¿OS PARECE QUE le diga que lo CUELGE EN  la turuta...?.

Paco : me parece correcto lo de Celaya y la OJE que te afecta PERSONALMENTE. CUANDO REFLEXIONE SOBRE LO YA HECHO, OS MANDARÉ ALGUNAS ANOTACIONES Y SUGERENCIAS. AUNQUE NO OS LO CREAIS ,MI NIETO ME RECLAMA  BASTANTE MAS DE LO QUE PENSABA. SALUDOS  EN ALTO.

 LORENZO

correcciones y ampliaciones a la Historia del FES

Al comentar la participación en campamentos para darles la vueltas y en busca de "caladeros" incluir:

En Juventudes de vida española. un excelente texto que Manuel Parra Celaya  y la Fundación Editorial San Fernando publicaron en el  2001 puede leerse en  

 la pag. 209  en un nota a pie de página, la 588, y al hablar de los planes de formación de la OJE lo siguiente:“No es extraño que día a día creciera la actitud y las actitudes contestatarías…Muestra de ello es el “Manifiesto de los Guías de la OJE” fechado en Onda el 13 de abril de 1974, mediante una hoja ciclostilada que se difundió profusamente por todas las Unidades de España”. A continuación Parra Celaya  transcribía el texto que es el que aparece reproducido en este libro

  

En realidad esa actividad entraba dentro del marco defensivo antisubversivo que se había fijado desde Presidencia del Gobierno.

Se pretendía formar grupos  que "contras" en la universidad. De hecho se preparaban simulacros de actuaciones  antisubversivas tal y como puede verse en el programa que se repartió a los asistentes en una de aquellas sesiones.

El FES, siempre de mosca cojonera, enemiga de esa actitud "contra"envió a dos de sus militantes, Jesús Alises y Francisco Blanco con la  misión  de realizar captaciones e intentar dar la vuelta a los objetivos de aquel rolde. Se consiguió el pleno, por una parte el FES se nutría de militantes para Valencia y Castellón de la Plana y por otra el plan parapolicial se consiguió desmontar. Finalmente fueron los miembros del FES aludido quienes elaboraron aquel manifiesto que nada tenía que ver con los presupuestos programados y sí con los presupuestos mentales de la organización disidente falangista y que fue aprobado por la práctica totalidad de los allí presentes.

Naturalmente en algunos puede surgir la pregunta de que a quién beneficiaba aquello.

El FES, que era quien lo hacia, entendía que a la Falange.

Púas

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1960 Franco eres un traídor. El autor un conmilitón de Fernando Sánchez Dragó en el Regimiento de Zapadores de Madrid (V. Muertes paralelas p. 381 y ss) juzgado por un Tribula militar, presidido por el coronel Eymar (Enrique Eymar Fernández). Doce años de sentencia aunque cumplió muchos menos.

Una de memoria

Las juventudes de España,( las que quedan de lo que queda y en donde queda) van conociendo la Historia reciente de su Patria cuando cursan el 2º de Bachillerato (del Bachillerato ruinoso y apelmazado que soportan) y precisamente por estas fechas , a las puertas de acudir a las pruebas PAU de junio , andan por los temas escabrosos-cochambrosos donde la historia se torna política o la política historia o ambas ficción. Llegados a la transición democrática más o menos todos leerán renglones de este tenor : “En este sentido ,sólo la aprobación de una Constitución democrática en 1978, una vez muerto Franco, cerró de forma definitiva el capítulo de la Guerra civil·. (copiado del libro de 2º Bach. de Hª de España de la editorial Santillana).

 

Pues tampoco.

  

El Ministerio de la Presidencia  de este gobierno-pesadilla publicó el año pasado un “Proyecto de Ley por la que se reconocen y se establecen medidas a favor de quienes padecieron persecución y violencia durante la guerra civil y la Dictadura”. La conocida como ley de memoria histórica o ley de revancha histórica.

 Puede leerse “En definitiva, la presente Ley quiere contribuir a cerrar heridas todavía abiertas en los españoles”.  

 No se cerró nada porque siempre que haya alguien dispuesto a abrir, con todos los peligros que ello supone, no hay nada cerrado.

  

  El proyecto de Ley de 28 de julio de 2006 ha sido retocado con las especias amargas donadas por quienes deberían callar y mucho. Ese proyecto establecía una exposición de motivos que comenzaba con “El espíritu de reconciliación y concordia…” y la proclamación “del carácter injusto de todas las condenas, sanciones y expresiones de violencia personal producidas, por motivos inequívocamente políticos o ideológicos, durante la Guerra Civil, así como las que, por las mismas razones tuvieron lugar en la Dictadura posterior”. Hablaba de un reconocimiento general para quienes hubieran sufrido condenas, sanciones o violencia.

Se establecían dos tiempos: la guerra, en donde parecía igualarse a los sufrientes, y la dictadura.

Buscando justificar las intenciones del legislador se acudía a  un reconocimiento de quienes, avanzadísimos  ellos, pretendieron in illo temporeel restablecimiento en España de un régimen democrático o intentaron vivir conforme a opciones amparadas por derechos o libertades hoy reconocidas por la Constitución”. Iluminados de los años 30. Repasado ese periodo debían de ser muy poquitos en España los que desde plataformas políticas pretendían eso.

 

Entre el mogollón de los  que hoy se apuntarían y dirían que sí, pero nosotros sabemos que no. estarían quienes –profetas-            formaron parte de la avanzadilla teleológica-pocos, muy pocos-. algunos  sufrientes y que pagaron el pato como siempre ocurre,( me acuerdo de Besteiro) y una muchedumbre que nunca jamás lucharon por la libertades democrático capitalistas (¡Qué aberración!)  pero que hoy se sacan de la chistera… ¡un conejito!  (vg. Golpistas del 34, el grupo Vindicación, chequistas del Bellas Artes, estalinistas de pro…)

  

Menciones expresas se hacen a los miembros de las Brigadas Internacionales para que sí y la utilización del Valle de los Caídos para que no.

Se prevé también la creación de un gigantesco fondo documental sobre guerra civil y dictadura y el correspondiente centro de documentación

 El texto que salga, lo que luego va a  venir, y lo que vendrá después… o sea  la manipulación sin rebozo de la historia a merced de  creadores de conciencias, de los neocuras y de los pobrecitos que les dejan , tiene encima el disfraz de la desfachatez. Efectivamente,  el proyecto deja escrito que “…no es tarea de la ley, o de las normas jurídicas en general, fijarse el objetivo de implantar una determinada “memoria histórica”, de que no le corresponde al legislador construir o reconstruir una supuesta “memoria colectiva”. 

Visto lo visto y leído lo leído el español majadero ha de entender  que esta  ley será pura y neutra y que  el construir, reconstruir o implantar va referido a otros tiempos, a otro régimen. Pero  visto lo visto, leído lo leído y vivido lo vivido  es evidente que en la actualidad y en el próximo futuro se pretende y se hace construcción, reconstrucción e implantación y…¡A vacilar a la ONU!

 

Esta futura ley que nos viene es un peldaño más. Mientras se ha jaleado a bombo y platillo la llegada de los miembros de las Brigadas Internacionales-montaje de la III Internacional estaliniana- con el beneplácito de la práctica totalidad de los medios de comunicación,  poco  se dijo de qué y por qué se creó aquello y, además, se contó con cierto  asentimiento-desde luego brilló cualquier acto de oposición- del Partido Popular .

 

Quizás pensaron que esa actitud de cortesía iba a ser tenida en cuenta con medidas recíprocas por parte de los otros. ¡Apañados estaban! A todos juntitos ya se les vio (gobernando el Partido popular en España) condenar el golpe del 18 de julio. Y es evidente que si ese golpe era condenable la situación establecida ,o sea el Frente Popular - era lo correcta. Ni más ni menos se confirmaba el tan querido relato de la izquierda: Una república que era la Arcadia y un grupo de cafre-fascistas que acabaron sin ton ni son con ella. ¿Su objetivo? Poner a salvo las fortunas de los capitalistas y restablecer la España negra de la sotana masacrando ideas y gentes de talante progresista, bienhechores de la humanidad que lo habían dado todo por el pueblo y que por ello eran aniquilados. Víctimas indefensas de los necrófagos

 

Esa teoría que  sintetiza el conflicto bélico  en la gran mentira fascismo frente a democracia se ha impuesto. Dirigida por la interminables toneladas de revancha y odio de la izquierda, con la colaboración de múltiples estudiosillos e intelectuales de tres al cuarto que han asegurado el cocidito en departamentos universitarios, con el seguidismo propio  de la docencia reproductora, gallinácea- ese es un adjetivo muy identificador de los docentes-  y con la vergonzante pusilanimidad de una derecha, heredera en cierta-mucha forma del fascismo golpista,   cuya actitud emoliente -también propia del orden galliforme – confirma el viejo adagio “Cuanto más te agaches, más se te verá el culo”.   

 

Si el legislador considera algo abierto es porque no estaba cerrado. La transición, pues, no cerró, tal y como dicen los libros. Ahora sí que se va a cerrar. Y son tantos los que van a cerrar que ni se ponen de acuerdo. Más aún, dado que el proyecto de ley  va a ser modificado, tampoco él cerraba nada, porque el nuevo marco rectifica el cierre de julio. Naturalmente como hay quienes tampoco considerarán cerrado el tema, es cuestión de esperar. Aquí no se cierra nada.

 

Denunciaba Pío Moa hace muy poquito, que además del rencor y la revancha era el negocio-la historia interminable- el motor de todo esto. Lanzaba un reto: darle la vuelta a su memoria para conseguir la verdad . En eso tenemos que estar

 

..destilar una fragancia superadora, reveladora.

..destilar una fragancia superadora, reveladora.

ENÉSIMA ÉPOCA  

ABRIL 2007 Plotino 

     
     
    • Objetivo:   Uno/varios
     

    • Plazos:   Puesta en marcha  y duración
     

    • Recursos:   Mínimos, siempre mínimos

    • Evaluación:    Durante el “proceso”
     

    • Responsables: Colaboradores

                                      Comprometidos

                                      Colaboradores

     


     

Una vez definido el objetivo por los responsables, – se puede matizar durante la primera fase – se debería iniciar la  Fase I  = conocimiento. En esta Fase se debe conseguir el diagnóstico de la situación de partida (interna y externa), de las fuerzas con que se cuenta –comprometidos- (experiencia, documentación y cualificación de las personas, por ejemplo) y de las probabilidades de llegar al objetivo (revisión del mismo). 

Sopesado lo anterior, continuar con la Fase II , previa deliberación de los responsables + comprometidos, del alcance del objetivo y su distancia. En la FaseII, se estudian las estrategias -por los responsables- que mejor convengan para el logro (sea parcial o total). Pueden ser una o varias. 

Posteriormente, ya en la  Fase III , se analizan las líneas de acción concretas (proyectos) y se definen someramente (se dibujan) los proyectos a corto y medio plazo (responsable + comprometidos + colaboradores). 

Finalmente, en la  Fase IV, se establecen los medios necesarios para la puesta en marcha (1), su permanencia (2) y evaluación periódica (3). 


 

     

     
 
A guise d´exaimple ……
Dos distintos, A y B :  
  • Objetivo:   A) Respuesta rápida a la Conferencia Episcopal

                           B) Concienciación de la importancia de la cultura clásica

  • Plazos:               
      1. Tres meses para puesta en marcha. Seis meses de duración
      1. Una semana. Un mes

                 

  • Recursos: Documentación histórica reciente

                   Aportaciones personales

                   Consultas técnicas y jurídicas

                    

  • Evaluación: Siempre que el proyecto supere los 6 meses.
 

Fase 1.

1. Definición de los objetivos:

Comprenderá al grupo de responsables determinar, ordenar y jerarquizar los objetivos a corto y medio plazo. Entre ellos, los de corta y larga duración, es decir, por ejemplo:

    1. Objetivos larga duración: Establecer con carácter permanente un foro de discusión, presencial y virtual, sobre asuntos de significativa trascendencia.
    1. Objetivos corta duración: Organizar un grupo de respuesta rápida para acontecimientos urgentes.

2. Conocimiento y Diagnóstico:

Estudio y análisis de lo que nos rodea, cerca o lejos, real o virtual. Es decir, dónde están las carencias, dónde se hallan las debilidades, dónde se encuentran las “desviaciones”. Entendiendo sobre ello los asuntos o materias que social, política o culturalmente se sospecha que existen. 
 
 
 

Se crea un grupo de responsables + comprometidos que aportan materia de disertación. Se aborda el análisis de las fuerzas internas con que se cuenta, elaborando un catálogo de “relación de fuerzas”. 

Se revisan nuevamente el/los objetivo/s, según los diagnósticos de la situación de partida.

Fase 2.

Establecimiento de la/s estrategia/s

Elaborado el diagnóstico y calibradas las fuerzas, se afrontan la/s estrategia/s. 

Se entiende por estrategia, en este plan, el estudio y configuración de los “modus operando” que en cada caso convenga. Es decir, se intentará establecer uno o varios programas de actuación que marquen las directrices de la acción (acciones que se determinarán en la siguiente fase en función de la importancia de determinados asuntos previamente jerarquizados por los responsables), y encuadrado en los ámbitos de actuación ya diseñados. 

Es decir, confirmar el esquema de trabajo de responsables + comprometidos + colaboradores, en función, primero, del diagnóstico realizado en la Fase 1 (sobre objetivo y relación de fuerzas) y, segundo, según selección de los ámbitos de actuación donde se van a dirigir las intervenciones (acciones). Por ejemplo, diagnosticar como grave determinadas cuestiones sociales o asuntos de Estado, etc.; saber con qué fuerzas se cuentan; y enmarcar la acción dentro de una estrategia previamente diseñada.

Fase 3.

Selección y discriminación de las acciones

 

Cada acción siempre una unidad indivisible, es decir, la acción es en definitiva la respuesta que se pretende para alcanzar el objetivo. 

Cada acción podrá tener su propio diseño y así convendrá que se haga, pero ésta vendrá obligada a enmarcarse dentro de la estrategia que le corresponde. Por ejemplo; la respuesta rápida en la prensa o en la “red” sobre determinados acontecimientos se arbitrará por los responsables, se complementará y dará contenido con los comprometidos y se pondrá en marcha por los colaboradores, pero esta acción ya habrá sido enmarcada dentro de la estrategia. 

La elección de una acción, por ejemplo, el diseño de unas “Jornadas de reflexión sobre el cristianismo en la Constitución europea”, quedará insertada dentro de la estrategia: Configuración y formación de jornadas y debates.

Fase 4.

Contabilidad y calidad de los recursos

Se cuenta con distintas personas que en distintos grados de compromiso y/o responsabilidad aportan: ideas, sugerencia, propuestas, ensayos, experiencia, conocimiento, etc., etc. …  

Además, por supuesto, se tendrán en cuenta todos aquellos medios tecnológicos disponibles; básicamente la RED. 
 
 
 

Conclusiones: 

¿Con qué fin se elabora este PLAN? 

Creo que los conocimientos, el criterio y la experiencia de todos aquéllos que engrosarían los distintos niveles de trabajo y dedicación, tienen la suficiente esencia “histórica”, como para intentar impregnar determinados ámbitos de la vida social, política y cultural. 

No se trata de vencer ni, probablemente, de convencer; no se trata de contraponer ni, siquiera quizás,  de refutar; no se trata, desde luego, de trasnochar. Se trata de destilar una fragancia –dicho sea con la mas devota humildad- desconocida, intensa, superadora, e incluso me atrevería a decir, reveladora.  
 

Sobre el adiestramiento en el arte de la vida, a propósito de la formación en falanges

Sobre el adiestramiento en el arte de la vida, a propósito de la formación en falanges

 

Transcribo algo que me publicaron hace ya años en la revista de la Hermandad del Valle de los Caídos, que creo puede reaprovecharse, con ocasión de la película "Los Trescientos". Tened la bondad de releerlo y comentaremos.

El Pulpo

 

 

Frente a los combates ritualizados, juegos violentos, pero juegos al fin, que habían sido las guerras primitivas, parece que la principal aportación a las técnicas de combate de la civilización griega fue la idea de decisión militar, del acuerdo de llevar a cabo una incursión rápida y decisiva en un determinado momento. Semejante idea nace, según V. Hanson (The western way of war, Nueva York, 1989), de la percepción en la mentalidad de un modesto campesino de que sus tierras ancestrales deben mantenerse inviolables a toda costa, sin que nadie pueda hollarlas: unas tierras por las que todos los ciudadanos estaban dispuestos a luchar a la menor alarma, con el convencimiento de que la batalla campal era la manera más honorable y eficaz de responder a su ofensa a la soberanía, lanzándose de cabeza contra las lanzas del enemigo, para resolver el litigio rápidamente y con eficacia.

 

La formación que adoptaron para llevar a cabo su embestida frontal y arrolladora era la adecuada a su propósito: la falange. Integrada por masas compactas de guerreros, generalmente de ocho filas en fondo, que evolucionaban en combate hombro con hombro, a paso acompasado y, al menos desde el siglo VIII a.C., con pertrechos uniformes y pesados: coraza, casco de bronce, grebas, bajo la protección de un gran escudo redondo y convexo, de madera reforzada de hierro: el hoplon.

 

Colgado el escudo del hombro izquierdo mediante una correa de cuero, quedaba al hoplita libre la mano derecha para empuñar su pica: una aguda punta de hierro montada en el extremo de un mango de fresno macizo que, cuando percutía con toda la fuerza muscular del adversario, atravesaba cuanto encontrara, incluso las defensas metálicas.

 

Observó Tucídides que, a pesar de los esfuerzos de los capitanes, la falange tendía a desplazarse hacia la derecha, en un instinto automático de autoprotección, ya que sus componentes se inclinaban inconscientemente hacia ese lado, al arrimarse al amparo que dispensaba el escudo del compañero más inmediato.

 

No entraba en batalla la formación sin antes hacer las invocaciones divinas -las sphagia-, ni sin escuchar la arenga de los comandantes, que daba razón de la batalla por la que iban los combatientes a arriesgar sus vidas. Hecho esto, acometían profiriendo el peán: el aullido colectivo que Aristófanes transcribe como ¡eleleulo!, de lejano parentesco con otros alaridos guerreros, como nuestros aturuxu astur e irrintzi vascón. Se trataba de un nuevo estilo, atroz y revolucionario, de hacer la guerra, en el que primaba el valor colectivo de hombres iguales, en un choque de cuerpos y armas terrible y fatal.

 

Recordando un texto de Quinto Curcio (1.3, capítulo 2, versículo 16) enseñó Sánchez Mazas que la moral de combate de los hoplitas giraba en torno a los conceptos de rigor en las filas, prontitud y precisión en el movimiento, disciplina y austeridad:

 

Vir viro, armis arma concerta sunt: hombre con hombre, arma con arma, sin romper jamás las filas.

 

Quod imperatur omnes exaudiunt: obstitere, circumire, discurrire in cornu, puntare pugnam; non duces magis, quam milites callent. Todos los movimientos son logrados con celeridad y precisión a una voz de mando: revolverse, envolver, mudar la batalla, evolucionar desde el centro hacia las alas.

 

Et ne auri argentique studio teneri putes adhuc illa disciplina paupertate magistra stetit. En la pobreza y en la austeridad se sostiene su disciplina de hierro.

 

Cuando aquella disciplina quebraba, la formación se venía abajo inexorablemente y la derrota estaba asegurada. Eso fue lo que sucedió con las falanges que servían a los persas en Arbela, que resultaron clamorosamente vencidas por Alejandro. Lo mismo que les pasó a los macedonios en Pidna: en esta ocasión, los romanos supieron introducirse en las filas de la falange, consiguiendo que se separaran sus integrantes en distintos grupos, para luego atacar a algunos de estos por los flancos, allí donde su armadura no podía dispensarles protección, acechando a otros por la retaguardia, con el resultado de una verdadera catástrofe, ya que, como recuerda Plutarco (Emilio Paulo XX, citado por el General J. F. C. Fuller en Batallas Decisivas), una vez quebrada su unidad, la falange pierde toda su fuerza y eficacia.

 

Observación parecida hace el profesor de Sandhurst John Keegan, en su muy recomendable Historia de la Guerra que recientemente ha editado Planeta: una vez rota la falange, el fracaso era inevitable; los enemigos, al encontrar espacio por el que penetrar, procuraban alancear y asestar tajos a los que habían vuelto la espalda, dándose el caso de que, quebrantadas sus cerradas filas, a los hoplitas no les quedaba otro recurso que despojarse de su escudo, de su lanza y de su armadura, para intentar escapar, lo que difícilmente lograban, por el peso de ésta y tras el cansancio de la batalla. Así, Tucídides señala que después de la derrota de la falange ateniense en la expedición a Sicilia, en el 414 a.C., quedaron atrás más armas que cadáveres.

 

En otras ocasiones, la derrota venía de haber depositado la confianza en animales que no la merecían: esto es lo que sucedió a las falanges de Antíoco V Eupátor, que, según cuentan las Sagradas Escrituras, dispuso la batalla de modo que las bestias estaban repartidas entre las falanges; mil hombres con cota de malla y casco de bronce en la cabeza, se alineaban al lado de cada elefante (1Mac 6,35), aseguradas también las filas por la caballería, que el rey colocó a uno y otro lado, en los flancos del ejército, con la misión de hostigar al enemigo y proteger a las falanges (1Mac 6,38). En este caso fue el heroísmo de Judas Macabeo, que no tuvo miedo de la apariencia colosal de los elefantes, quien dio al traste con la formación, al correr audazmente hacia la bestia, metiéndose entre la falange, matando a derecha e izquierda y haciendo que los enemigos se apartaran de él a uno y otro lado (1Mac 6,45). En vez de confiar en sí misma, la falange se había apoyado en bestias de aspecto sólido pero realmente endeble, que al caer la arrastraron a la desgracia.

 

Tras la derrota de la falange, sólo los más valientes y disciplinados conseguían replegarse agrupados y en orden, como supo hacer Sócrates, tras la derrota de Delion en el año 424 a.C., ocasión en la que el filósofo-soldado se puso a la cabeza de unos cuantos guerreros e hizo evidente, incluso a notable distancia, que cualquiera que atacase a uno como él, encontraría notable resistencia, como Keegan cuenta.

 

Con todo, la formación en falange siguió siendo, en aquella época clásica, el  modelo no mejorado de organización para la guerra: para la guerra en la que se luchaba contra el enemigo de frente, peleando hasta caer. De esta formación tomaron modelo las primitivas legiones romanas y su resonancia, a lo que parece, llegó hasta los cuadros de los tercios españoles, que habrían recibido la doctrina del Arte Militar de Onoxandro, quizá en un ejemplar que todavía hoy conserva la biblioteca de El Escorial.

 

Tras haber combatido victoriosamente en formación cerrada, los romanos experimentaron el reto de un modelo de guerra al que ya no se ajustaba la táctica hoplita: fue durante las guerras con los galos, quienes combatían en un orden abierto muy móvil, cuando percibieron que el combate en falange les era desventajoso. Forzados entonces a disgregarla, agruparon a los combatientes en secciones mucho más reducidas: los manípulos -manojos, en romance-. Prescindieron también del pesado equipo hoplita, que dificultaba la maniobra, sustituyendo el hoplon por un ligero escudo alargado, desecharon las lanzas, para sustituirlas por el pilum, corta jabalina lanzadera a la que tras arrojarla, seguía la espada del legionario, buscando el cuerpo a cuerpo. Y elaboraron así una forma de combate, la de las legiones, que dominó al mundo.

 

Sin embargo, aunque imposibles en combate aquellas viejas formaciones, todavía hoy, como evocando un arrogante eco de su apogeo, todos los ejércitos del mundo siguen desfilando, al paso de la paz, en falange cerrada, en orgullo de un pasado que no podrá volver a ser, pero del que no cabe ninguna vergüenza.

 

Se veía el paciente Job reprendido por la temeridad de Elifaz Temanita cuando dejó sentado que la vida del hombre sobre la tierra es una perpetua milicia (Job 7,1).

 

Si milicia es la humana existencia, es pelear vivir. Y aprender de las artes de la milicia es adiestrarse en el arte de la vida.

 

Viene ello a cuento de la evolución histórica de la formación militar comentada y de las reflexiones que este acontecer suscite.

 

Disgregada la falange, hubo quien, como Sócrates, supo poner orden en la derrota. Desaparecida como formación guerrera, brotó el manípulo, manojo, puñado. Esparcido el haz, puede que los manojos, más maniobrables, aparentemente dispersos, pero portadores de la misma semilla, gocen de mejor estrella.