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La turuta del Titanic

El coche de José-Antonio

El coche de José-Antonio

Este verano, en Alicante, estando con Sgfd y con LuSlr, tuve la oportunidad de conocer el coche que fue de José-Antonio, que se encuentra en un garaje de su actual propietario, frente a la playa de San Juan.

Las fotos, de la que esta es una muestra, obtenidas con mi teléfono portátil yu en malas condiciones de luz, no son buenas. Pero menos da una piedra.

Las he instalado en

 http://picasaweb.google.es/locrestar/ElCocheDeJosAntonio

 

.. la convocatoria...

Propone PpCbnas que nos citemos en su pueblo, no lejano a Fuenlabrada, en donde hay un santuario de la Virgen, asistamos allí a una Misa por nuestros muertos, y acabemos la fiesta en el patio de su casa, confraternizando y cantando.

La idea me parece bien, si va acompañada de una puesta al día de nuestros pequeños logros y una divulgación de nuestros igualmente pequeños propósitos: lo de cotejar el BOFET con los actuales políticos, lo del libro de historia del Tinglado, lo de la historia gráfica de la FE, lo de las fotos incorrectas.

 Pienso que la convocatoria no debe ser inmediata, sino cuando tengamos estas cosas un poco más en marcha (¿qué tal va el libnro, por cierto?): detro de unos meses.

 Con un ordenador y un cañón de proyección podríamos pasar una buena (y fructífera) tarde.

Eso pienso,

Oplup

 

..infiltrar, controlar, desactivar..

Apuntes para una crisis (XIV): Infiltrar, controlar, desactivar

El 29 de Septiembre de 2007, en "Libertad Dgital", Luis del Pino ha publicado un interesante artículo,  que alude, entre otras cosas, a cómo fue manipulada la ardorosa ingenuidad de algunos: de nosotros, entre otros.

¿Quién quema retratos de los Reyes?

La respuesta a esa pregunta es: ¿y qué más da? Lo que verdaderamente importa no es quién quema los retratos de los Reyes, sino quién paga a los que los queman. En otras palabras, la pregunta verdaderamente relevante es: ¿quién ha puesto en marcha esa campaña y qué objetivos espera conseguir?

Ya advertí en un artículo anterior que los Servicios del Estado tenían información puntual de lo que iba a ocurrir en Gerona, cuando se produjo la quema del primer retrato. A pesar de lo cual no se impidió. Para entender qué está pasando, y qué puede llegar a pasar, es necesario primero comprender algunos aspectos importantes del funcionamiento y objetivos de los Servicios del Estado españoles.

Permítanme que plantee la cuestión comenzando por una pregunta aparentemente irrelevante. ¿Se ha preguntado usted alguna vez por qué no existe una extrema derecha en España? ¿Es que acaso la extrema derecha española está formada por personas con menor capacidad organizativa que en otros países o en otras partes del propio espectro político español?

La respuesta es que la extrema derecha no existe en España porque el Estado lleva treinta años dedicando una ingente cantidad de recursos a evitar que pueda llegar a existir. Los servicios de información de la Policía o del CNI han dispuesto de abundante personal específico y de los suficientes medios como para controlar todo lo que se movía a la derecha de Alianza Popular, primero, y del Partido Popular, después. Dentro de la Policía funcionaron, desde finales de los 70, la Brigada Antigolpe y la Brigada de Involución, brigadas en las que, por cierto, jugaron un papel relevante algunos de los mandos policiales cuyos nombres aparecen después en las investigaciones del 11-M. El CNI, por su parte, no escatimó esfuerzos para la infiltración en las extremas derechas de distinto pelaje que han pululado por el panorama político de nuestro país. Por decirlo de manera jocosa, si la extrema derecha no existe en España es porque cinco de cada cuatro afiliados a grupúsculos de extrema derecha trabajan para los propios Servicios del Estado.

Esa tarea de infiltración fue dirigida, desde el principio, a dos objetivos distintos: obtener información sobre los distintos grupos de extrema derecha y asegurar su no consolidación en un partido que pudiera tener una mínima posibilidad de representación parlamentaria. La manera de garantizar que no apareciera una opción electoral sólida de extrema derecha consistió en ir dinamitando desde dentro los grupos existentes, provocando una atomización que, en la práctica, equivale a dejar reducidas a la nada sus aspiraciones electorales. El caso más evidente es el de Falange, donde se indujeron desde fuera escisiones, escisiones de las escisiones y escisiones de las escisiones de las escisiones, hasta conseguir que existieran no menos de media docena de "Falanges" de distintas especies. Lo mismo ha sucedido con los partidos de corte neonazi o con los de orientación lepenista.

Dinamitar desde dentro cualquier grupo que represente una amenaza es sencillo. Cuanto más bunkerizada está una formación política, cuanto más radicales son sus planteamientos, cuanto más antisistema es su discurso, más sencillo resulta aprovechar las debilidades humanas para provocar enfrentamientos personales, luchas por el mando o discusiones puristas sobre los "principios" del partido. Ni siquiera hace falta, en realidad, aprovechar las debilidades de ese grupo que ha sido infiltrado: ¿qué impide, por ejemplo, que dos de tus agentes infiltrados se enzarcen en una lucha ficticia y la disfracen de enfrentamiento ideológico? Esa lucha ficticia, provocada ex-profeso por tus infiltrados, terminará inevitablemente contagiándose al resto del grupo, que no es consciente de estar siendo manipulado. El resultado final es, casi siempre, la desactivación del grupo.

Toda la panoplia de técnicas de infiltración y atomización de grupos potencialmente molestos es conocida y está estudiada, y se aplica tanto a formaciones políticas como, también, a grupos de carácter violento o con tentaciones terroristas. Y esas técnicas no sólo se han aplicado en España a la desarticulación de la extrema derecha. El mismo procedimiento se ha seguido, desde los Servicios del Estado, con todas las organizaciones situadas a la izquierda del PCE, primero, y de IU, después.

¿Es lícito que los Servicios del Estado dediquen sus esfuerzos a impedir que puedan consolidarse determinadas opciones políticas? La verdad es que se trata de una discusión interesante. Por un lado, muchos nos sentiríamos tentados de felicitarnos de que se inviertan recursos públicos en evitar el crecimiento de los extremismos. ¿A quién puede parecerle mal, por ejemplo, que se evite a cualquier precio que el nazismo pueda resurgir de sus cenizas?

El problema surge cuando esa labor de infiltración y control se extiende a otros ámbitos del espectro político o de los movimientos ciudadanos. No me consta (y por tanto no puedo afirmarlo) que los Servicios del Estado hayan dinamitado también, por ejemplo, los partidos de corte ecologista. Pero, si uno analiza el panorama actual de esos partidos dentro del espectro político español, resulta muy llamativa la proliferación de movimientos, muy al estilo de lo que sucede con Falange. La pregunta inevitable es: ¿esa proliferación de movimientos ecologistas es casual, o también ha sido inducida desde los Servicios del Estado para evitar la aparición de un partido ecologista fuerte?

Donde sí me consta que los Servicios del Estado han actuado de manera consciente es, por ejemplo, en el campo de las asociaciones de víctimas del terrorismo, donde se ha intentado aplicar exactamente las mismas técnicas de infiltración y control para desactivar la resistencia a la Hoja de Ruta puesta en marcha tras el 11-M. Aunque, en este caso, el fracaso de esa labor de neutralización de las víctimas ha sido clamoroso.

Y aquí es donde surge el dilema moral. Si la infiltración y desactivación de los movimientos de corte neonazi nos parece a todos un objetivo loable, ¿podemos decir lo mismo de la infiltración y desactivación de los partidos ecologistas o de las asociaciones de víctimas? ¿Qué sucede cuando los Servicios del Estado, en lugar de limitar su actividad de infiltración a los grupos potencialmente peligrosos, amplía el ámbito de su actuación y comienza a dinamitar cualquier tipo de partido, o de movimiento ciudadano, que represente un peligro para el poder de turno o para el simple statu quo?

Esa posible conversión de los Servicios del Estado en un instrumento de dominación social es la primera de las grandes preguntas que cabría plantearse con respecto al papel de esos Servicios del Estado en nuestro actual sistema democrático. En términos abstractos, cabría plantear esa pregunta de la forma siguiente: ¿están haciendo esos Servicios del Estado cosas que no deberían hacer en un régimen democrático?

Pero hay una segunda pregunta muchísimo más inquietante que ésa, y que enlaza directamente con las reflexiones que apuntaba al principio del artículo. En términos abstractos, la pregunta sería: ¿están dejando de hacer los Servicios del Estado otras cosas que sí deberían hacer? Dicho así, no suena muy inquietante, ¿verdad? Pero déjenme que les plantee la pregunta en términos más concretos:

Sabemos que los Servicios del Estado han invertido una ingente cantidad de recursos en desarticular esas potenciales amenazas al Estado llamadas "extrema derecha" y "extrema izquierda". ¿Podría alguien explicarnos, entonces, por qué no se ha invertido una cantidad de recursos similar en infiltrar, controlar y desactivar esas otras amenazas al Estado llamadas "nacionalismos radicales"?

¿Por qué los Servicios del Estado no han invertido sus esfuerzos en infiltrar, controlar y dinamitar, por ejemplo, los movimientos nacionalistas radicales en Galicia, en Cataluña o en el País Vasco? ¿De quién han partido las órdenes para desarticular a cualquier precio a la extrema derecha y a la extrema izquierda, al mismo tiempo que se "dejaba hacer" a organizaciones políticas cuya vocación declarada es la voladura de la Constitución y la ruptura de la Nación española? ¿Por qué se han dedicado los esfuerzos a dinamitar, por ejemplo, a la AVT, en lugar de a ERC?

La pregunta es todavía más inquietante cuando se constata que, en realidad, los Servicios del Estado sí que se han infiltrado desde hace treinta años en los movimientos nacionalistas radicales. Pero esa labor de infiltración no se ha dirigido a acabar con esos movimientos, sino justamente a lo contrario: a consolidarlos en una opción con posibilidades electorales. Dejando aparte el caso vasco, donde el fenómeno terrorista hace que la situación sea infinitamente más compleja, en Cataluña y en Galicia la labor de los Servicios del Estado ha ido dirigida, precisamente, a consolidar ERC y BNG como opciones nacionalistas radicales. En Cataluña, por ejemplo, se ha puesto especial cuidado en evitar que una dispersión del voto independentista radical diera al traste con las posibilidades electorales de ERC. En Galicia, donde el BNG está compuesto de una multiplicidad de grupúsculos que serían presa fácil de una operación de atomización bien diseñada, se ha intentado por todos los medios consolidar esos grupúsculos en un frente unificado que garantizara la obtención de representación parlamentaria.

Así que podemos replantear la pregunta anterior de una manera mucho más cruda: ¿Por qué los Servicios del Estado no sólo no han dinamitado, sino que han contribuido a mantener los nacionalismos radicales? ¿Para qué es útil, a quién sirve, el mantenimiento de la presión nacionalista? ¿Quién marca, en realidad, los objetivos de los Servicios del Estado? ¿Estamos seguros de que los Servicios del Estado trabajan realmente para el Estado?

Volvamos ahora a la cuestión que planteaba al principio y analicemos lo que está pasando en Cataluña, y en toda España, con la ofensiva contra la Corona. Esas quemas de imágenes de los Reyes no son algo improvisado. Se trata, por el contrario, de una campaña perfectamente orquestada y perfectamente temporizada.

Una campaña que dio comienzo con el inexplicable secuestro de la revista El Jueves, secuestro que dio publicidad a una viñeta que, de no ser por ello, nunca hubiera llegado a ser vista por un número significativo de personas. Campaña que ha continuado con la aprobación de mociones en favor de la III República por parte de PSOE e IU en diversos ayuntamientos. Campaña que tiene su plasmación gráfica más llamativa en esas quemas de retratos de los Reyes.

Decía al principio que la primera de las quemas, en Gerona, era conocida por los Servicios del Estado antes de que se produjera, a pesar de lo cual no se impidió. Permítanme que vaya un poco más lejos y que pregunte con toda la crudeza: ¿están participando colaboradores de los Servicios del Estado en la organización o implementación de esa campaña de quema de retratos? ¿Están participando en esas quemas, directa o indirectamente, algunas de las personas que trabajan para esos Servicios del Estado desde el ámbito de las organizaciones independentistas radicales catalanas? ¿Qué información tiene, por ejemplo, el CNI sobre los movimientos que han hecho posible esa campaña?

Si yo fuera el PP, solicitaría por vía parlamentaria que se remita a la Comisión de Secretos Oficiales toda la documentación que el CNI haya elaborado para analizar o informar de esos ataques contra la institución monárquica. Y creo que tampoco estaría de más que alguien iniciara las acciones judiciales oportunas para que quedara constancia de quién o quienes están permitiendo esas quemas. Por ejemplo, creo que sería muy interesante conocer cuál es la cadena de mando que permitió que la primera de las quemas se produjera en Gerona. Más que nada, para que cada cual tenga que hacer frente a sus responsabilidades cuando llegue el momento de pedirlas.

La pregunta que quedaría por responder es la siguiente: ¿qué objetivo se persigue con esa campaña de ataque contra la figura de los Reyes? En realidad, no es un único objetivo, sino varios. Entre otras cosas, pretenden disfrazar de ataque a la Monarquía lo que no es sino un asalto frontal, a bayoneta calada, tanto a la Nación como al edificio constitucional en que ésta se plasma. Pero responder en condiciones a esa pregunta nos llevaría muy lejos, así que dejaremos el análisis para un futuro artículo.

Lo que escribió JFK en su blog:

Gracias, Rafa (yo tenía un camarada)

Se hacía un poco dura, casi siniestra -todo oscuro- la subida al Albergue (del SEU) de Hoya de la Mora, en el punto final de la carretera de alta montaña, el pasado viernes dia catorce, en lo alto (y en lo más hondo) de la Sierra Nevada. Me había llevado alli como quien dice desde Belgica y en directo (casi), el recuerdo fiel de un amigo y camarada de mis años de la Universidad, de la madrileña facultad de Económicas, Rafael Millán Muñoz (delegado de su curso entonces) que muchos sin duda todavía recuerdan, fallecido hace unos meses tras cruel enfermedad y que quiso ver descansar sus restos en la Laguna Larga, arropada entre crestas de mas de tres mil metros de altura

Dicho y hecho: doce de sus más fieles, familiares -su hija de veintiseís años, con la urna funeraria en la mochila-, compañeros y antiguos amigos y camaradas, nos congregamos a las diez de la mañana del sábado día quince, después de haber velado y pernoctado (yo y otros cuantos) en el albergue, delante del microbús de la sierra, que acabó dejándonos por una ruta prohibida a la circulación de vehículos justo debajo de "las posiciones del Veleta" (de cuando la guerra civil) desde donde iniciamos un largo recorrido de hora y media por un sendero cada vez más escarpado y más estrecho, hasta que acabamos rompiendo ladera arriba, con el Mulhacén justo delante nuestra, y empezamos a dejar detras crestas, unas detras de otras...

Los restos de mi amigo Rafa quedaron al final descansando para siempre -entre cinco rosas- junto a la laguna/larga como el quería. Y con ellos mi recuerdo fiel por cierto y tambien una imagen, alli enterrada y a la vez en mi retina, de uno de los parajes más grandiosos y más bellos -precisamente por lo grandiosos- de toda España, y en particular de una España del Sur, de una provincia de Granada, de una Sierra Nevada con unos picos (después de los Alpes) casi los más altos de Europa, que yo mal conocía.

iGranada la deseada!... que me diga la odiada, la envidiada (que si pudieran volverian a hacer otra vez -con ella, como castigo....- lo que hicieron con la biblioteca de Alejandria....): ¡Granada/la/nuestra, mas nuestra -y mas bella- que nunca despues de este inesperado (y feliz) redescubrimiento, de este reencuentro el mio propio -de al/aire/libre y en pleno campo, de simas de vertigo y de las cumbres mas altas de España- con mi tierra/madre española! (y andaluza, despues de veinte y un años de ausencia casi ininterrumpida)!

Gracias Rafa, por lo que nos legas, lo que nos dejas tras tu partida. Como si tu largo y difícil caminar, la grande marcha, la difícil escalada de toda tu vida, de franco tirador intrépido (y de montañero ducho, y valiente...), de combatiente irreductible siempre en activo, nos hubiera aclarado de una vez por todas las ideas, como si además de redimirte y redimirnos a todos (del todo) de un pasado doloroso -el de una Transición mas que ingloria, afrentosa, y oprobiosa- nos hubiera abierto nueva sendas de futuro a todos los tuyos, y a todos tus (viejos) amigos y camaradas.

Como si todo lo que pasaste con tu cruel enfermedad, y más lejos aun, en aquellos tiempos dificiles (y más que ello, funestos sombríos, principios de los ochenta...), con los problemas que enfrentaste y con los "fregados" que arrostraste entonces -cuando trabajabas en la Caja de Ahorros de Granada-, nos hubiera merecido al fin un puesto entre los escogidos, y entre los llamados, a algunos de tus más fieles amigos y camaradas....

Como si tu heroico testimonio de entonces, -tan siquiera con tu conducta y con tu actitud sin tacha, y sin miedo ninguno frente a la desfachatez, a la intimidación, a las calumnias mas odiosas, a las campañas mas vergonzosas y descaradas-, del trasfondo de amenaza y de violencia y de intimidacion y de guerra civil larvada que acompaño -in-se-pa-ra-ble- a la transición política (a la democracia), mucho mas que en otras partes, precisamente en Granada... -digan ahora o recen o loen lo que quieran (una mayoría)...

...Como si lo que en esa tierra tuya entonces como digo, tu solo sembrar conseguiste -junto con unos pocos, fieles tambien ellos a la cita...-, creciese ahora en una nueva simiente, en una nueva leva de cara a los tiempos (dificiles) que se avecinan.

¡Gracias, Rafa!

(Escrito en Bruselas, a diez y ocho de septiembre. De vuelta de la Sierra Nevada)

..cómo está el patio..

He revisado los enlaces de este blog, para lo que me he dado un cybergarbeo por las páginas azules, que hay que estar al día. Desolado estoy. Como veréis el proceso de las formaciones políticas afines no es de concentración, sino de diáspora. A perro flaco todo se le vuelven pulgas. Seis formaciones políticas me salen que reclaman para sí el nombre de Falange, mas parientes en diverso grado, doce. Y alguna otra habrá. Para hacerse seppuku con una cuchara de palo.

Y qué bien lo pasasteis. Que se repita, sin cenizas de por medio. Cómo.

Bien, bien. Una vez que me he dado el gustazo de participaros algunas curiosas imágenes heráldicas, en ejercicio de contradicción flagrante con lo que a continuación diré, me permito proponer que reconduzcamos este blog hacia el fin para el que originalmente fue diseñado. No para comunicarnos entre nosotros, ni para mandarnos chorradicas, que para eso ya está el corr-e, sino para ir diseñando, pergeñando, pariendo, ideas, proyectos, aventuras: o sea, lo que hasta ahora no hemos hecho.

Una reflexión: la jornada de sano esparcimiento en que consistió la santa obra de misericordia de esparcir las cenizas de nuestro Rafa Millán, a la que no asistí, ha dejado huella en quienes estuvisteis/estuvieron. Vuelven los lamentos de qué poco hacemos siendo tan majos como somos, etc. Juando, por ejemplo, me decía que en ningún sitio se siente entre los suyos sino entre nosotros; de JFK, qué decir, habiendo leído lo de su blog; a Lzo se le nota una hemorragia de entusiasmo juvenil casi preocupante: Dios se la conserve.

Jarro de agua fría: a pesar de las buenas intenciones, hay lo que hay, que es poco. Nuestros recursos humanos se parecen mucho a los de los falangistas de la Anábasis, a los sobrevivientes de Alarcos, a los soldaditos de Annual. Y con tales mimbres, emprender grandes la tarea de hacer grandes cestos es seguir la senda de la frustración. Seguro.

Sin embargo, algunas cosas hemos hecho, en un pasado reciente, que han salido aceptablemente bien. El Rastro -cuya estética infográfica, por cierto, está más pasada de moda que la bella Otero- sigue siendo para muchos una referencia importante. Los 2003, Altar Mayor, Encuentros, nos referencian y citan siempre; la publicación del libro que está en trance será fruto de aquel esfuerzo. Otro tanto sucede con la hazaña VKi2, y qué decir de la "CGral", con tántisimos visitantes. Conclusión: lo de trabajar en la Red no se nos da del todo mal, y es eficaz. Está a nuestro alcance.

Un par de empeños se me ocurren en la indicada dirección: uno, que acaricia Púas desde hace mucho, que se podría llamar algo así como "Desengáñate, Paco, que son los de siempre", consistente en hacer un seguimiento político de los asistentes a los festejos del Pentalustro (los XXV años de Paz), que aparecen relacionados en el Boletín de FET. Por lo visto la cosa es prometedora. Se reunieron entonces, creo que el Bernabeu, muchísimos de los que luego serían líderes locales sociatas, de IU... demócratas de toda la vida. El asunto exige pasar un par de mañanas en el AGA fotocopiando los boletines, y en hacer luego un esfuercillo de indagación por la Red y también a través de contactos locales. Hecho todo, publicarlo, y pasar un buen rato.

Otro, ir utilizando las fotos incorrectas que conocéis, poniéndoles letra y referencia ambiental. No es lo mismo hablar del pacto Hitler-Stalin que mostrar a sus ministros dándose el piquito. No es igual contar lo de las sucesivas relaciones de la Balabanov con Mussolini y Lenin que ponerle careto a la intefrecta. O sea, que lo mismo: trabajarlo, publicarlo y pasar un buen rato. Podría ser algo así como una segunda época del "Rastro".

Las relizaciones darían pie a que montáramos una sesión en algún local de las cercanías de Madrid (pagado, off course, ya no en el Valle, que no nos quieren), en la que con un ordenador con conexión satélite (brindo el mío) y un cañón de proyección (proporciónelo quien pueda, o alquílese), se exhibiera lo hecho y se animara al personal, que falta le hace. Aprovecharíamos para organizar una Misa, que no tendría por qué ser en el Valle, en memoria de los camaradas que hacen centinela en los luceros pequeñitos que correspondan.

Eso propongo.

Escribid sobre esto, por favor. Y emprendamos el asunto. Insisto, yo creo que para más no damos.

Saludo,

El Pulpo

 

Curioso yugo y haz de flechas luciendo el escudo de la España de la II república

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Las sugerentes armas de la ilustre ciudad de Ronda

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