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La turuta del Titanic

Lo que escribió JFK en su blog:

Gracias, Rafa (yo tenía un camarada)

Se hacía un poco dura, casi siniestra -todo oscuro- la subida al Albergue (del SEU) de Hoya de la Mora, en el punto final de la carretera de alta montaña, el pasado viernes dia catorce, en lo alto (y en lo más hondo) de la Sierra Nevada. Me había llevado alli como quien dice desde Belgica y en directo (casi), el recuerdo fiel de un amigo y camarada de mis años de la Universidad, de la madrileña facultad de Económicas, Rafael Millán Muñoz (delegado de su curso entonces) que muchos sin duda todavía recuerdan, fallecido hace unos meses tras cruel enfermedad y que quiso ver descansar sus restos en la Laguna Larga, arropada entre crestas de mas de tres mil metros de altura

Dicho y hecho: doce de sus más fieles, familiares -su hija de veintiseís años, con la urna funeraria en la mochila-, compañeros y antiguos amigos y camaradas, nos congregamos a las diez de la mañana del sábado día quince, después de haber velado y pernoctado (yo y otros cuantos) en el albergue, delante del microbús de la sierra, que acabó dejándonos por una ruta prohibida a la circulación de vehículos justo debajo de "las posiciones del Veleta" (de cuando la guerra civil) desde donde iniciamos un largo recorrido de hora y media por un sendero cada vez más escarpado y más estrecho, hasta que acabamos rompiendo ladera arriba, con el Mulhacén justo delante nuestra, y empezamos a dejar detras crestas, unas detras de otras...

Los restos de mi amigo Rafa quedaron al final descansando para siempre -entre cinco rosas- junto a la laguna/larga como el quería. Y con ellos mi recuerdo fiel por cierto y tambien una imagen, alli enterrada y a la vez en mi retina, de uno de los parajes más grandiosos y más bellos -precisamente por lo grandiosos- de toda España, y en particular de una España del Sur, de una provincia de Granada, de una Sierra Nevada con unos picos (después de los Alpes) casi los más altos de Europa, que yo mal conocía.

iGranada la deseada!... que me diga la odiada, la envidiada (que si pudieran volverian a hacer otra vez -con ella, como castigo....- lo que hicieron con la biblioteca de Alejandria....): ¡Granada/la/nuestra, mas nuestra -y mas bella- que nunca despues de este inesperado (y feliz) redescubrimiento, de este reencuentro el mio propio -de al/aire/libre y en pleno campo, de simas de vertigo y de las cumbres mas altas de España- con mi tierra/madre española! (y andaluza, despues de veinte y un años de ausencia casi ininterrumpida)!

Gracias Rafa, por lo que nos legas, lo que nos dejas tras tu partida. Como si tu largo y difícil caminar, la grande marcha, la difícil escalada de toda tu vida, de franco tirador intrépido (y de montañero ducho, y valiente...), de combatiente irreductible siempre en activo, nos hubiera aclarado de una vez por todas las ideas, como si además de redimirte y redimirnos a todos (del todo) de un pasado doloroso -el de una Transición mas que ingloria, afrentosa, y oprobiosa- nos hubiera abierto nueva sendas de futuro a todos los tuyos, y a todos tus (viejos) amigos y camaradas.

Como si todo lo que pasaste con tu cruel enfermedad, y más lejos aun, en aquellos tiempos dificiles (y más que ello, funestos sombríos, principios de los ochenta...), con los problemas que enfrentaste y con los "fregados" que arrostraste entonces -cuando trabajabas en la Caja de Ahorros de Granada-, nos hubiera merecido al fin un puesto entre los escogidos, y entre los llamados, a algunos de tus más fieles amigos y camaradas....

Como si tu heroico testimonio de entonces, -tan siquiera con tu conducta y con tu actitud sin tacha, y sin miedo ninguno frente a la desfachatez, a la intimidación, a las calumnias mas odiosas, a las campañas mas vergonzosas y descaradas-, del trasfondo de amenaza y de violencia y de intimidacion y de guerra civil larvada que acompaño -in-se-pa-ra-ble- a la transición política (a la democracia), mucho mas que en otras partes, precisamente en Granada... -digan ahora o recen o loen lo que quieran (una mayoría)...

...Como si lo que en esa tierra tuya entonces como digo, tu solo sembrar conseguiste -junto con unos pocos, fieles tambien ellos a la cita...-, creciese ahora en una nueva simiente, en una nueva leva de cara a los tiempos (dificiles) que se avecinan.

¡Gracias, Rafa!

(Escrito en Bruselas, a diez y ocho de septiembre. De vuelta de la Sierra Nevada)

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